La película más noticiosa, publicitada, esperada, y finalmente
vista en el Chile del año 1999, fue La Amenaza Fantasma,
de la cual no pocos seguidores de La Guerra de las Galaxias
salimos totalmente defraudados. También fue el año del niño
que veía gente muerta asimismo como el de la obra póstuma del
sobrevalorado Kubrick, de Neo y sus piruetas
cyberpunk, del regordete Brendan Fraser luchando contra una
poco creíble momia generada por computador, del insoportable Bellini
y del ya histórico Chacotero Sentimental. Pero el
panorama no fue tan malo como parece, aquel último año de la
década y el siglo nos deparó la llegada de obras de Kiarostami,
Oliveira, Imamura y Kitano,
y de títulos como Post Coitum, Estación
Central, Ponette, Hamam y ¿Habrá
nieve en navidad?
En lo que a mí la respecta mejor película de 1999 fue Carretera
perdida de David Lynch, que por razones que sólo
competen a las grandes distribuidoras, llegó con un par de años
de atraso. Ya antes de entrar a la sala padecía de un ligero dolor
de cabeza que se fue acrecentando a medida que avanzaba el film. Lo primero
que pensé, cuando logré pensar luego de engullir dos aspirinas,
fue que este filme de Lynch guardaba ciertas semejanzas con
El Almuerzo Desnudo, película basada en el libro homónimo
de William Burroughs (si no sabes quien es Burroughs
será mejor que te vayas a mirar la tele.) Sobre estas semejanzas es
que tres años y medio más tarde, escribo el presente artículo.
THE NAKED LUNCH
Partamos con El Almuerzo Desnudo. Este filme data de 1991
y es obra de David Cronenberg. La película no es una
trascripción literal del libro sino más bien un ensayo ficcionado
sobre Burroughs y el nacimiento de su célebre novela.
Más que sobre las drogas y la adicción, trata sobre el proceso
creativo, sobre la relación entre el autor y su obra. Para alimentar
su película, Cronenberg se sirve no solo del Almuerzo
Desnudo sino también de otros libros como Junky
y ¡Exterminador!, así como de la propia biografía
de Burroughs. Estos detalles biográficos son a su
vez más metafóricos que literales.
Llevar a la pantalla El Almuerzo Desnudo era un proyecto
largamente ambicionado por Cronenberg, quien entretanto rodó
otras cuatro películas más y perdió una cantidad considerable
de tiempo escribiendo y preparando un proyecto basado en un relato de Philip
Dick que se acabaría rodando siete años después
por Paul Verhoeven: Total Recall (que en
Chile se conoció con el pueril título de El Vengador
del Futuro.) Con respecto a la temeraria aventura de filmar lo por
muchos considerado “infilmable”, Cronenberg declaró:
“El hecho mismo que se considerase a El Almuerzo Desnudo
imposible de filmar significa que soy libre para inventar algo nuevo. Si trabajas
con un libro de Stephen King, los cuales son eminentemente
filmables, de inmediato estas constreñido por el marco de expectativas
del público. Con El Almuerzo Desnudo no ocurre eso,
nadie espera ver el libro convertido en película por lo que no saben
realmente con qué se van a encontrar en la pantalla”.
El Almuerzo Desnudo comienza con Bill Lee
(Peter Weller), trabajando como exterminador de insectos
en la Nueva York de 1953. Lee aún no es un escritor,
o por lo menos no de la forma que sus amigos Hank y Martin
(modelados a partir de Jack Kerouac y Allen Ginzberg
respectivamente, y a quienes vemos discutiendo en una cafetería), lo
son. De acuerdo a Hank el método de escritura más
apropiado radica en la exhaustiva revisión y corrección de los
borradores hasta que cada palabra sea la perfecta; Martin
en cambio, insiste que cualquier tipo de revisión conflictúa
la naturaleza misma del acto creativo al censurar las ideas e imágenes
que primero acuden a la mente. Entra en escena Lee y es consultado por sus
amigos en torno al asunto que les ocupa. “Exterminen todo pensamiento
racional”, es su recomendación.
Cuando Lee regresa a su casa encuentra a su esposa Joan
(Judy Davis), con una aguja hipodérmica de insecticida
clavada en su pecho. Lee comprende entonces el porqué
de la disminución de su polvo amarillo mata-insectos. “Es
una volada muy literaria” dice Joan. “Una volada kafkiana...
Me hace sentir como insecto.” Lee es llevado posteriormente
a una estación de policía por dos agentes de narcóticos
que están convencidos que es él quien está usando el
polvo adictivo. Tras un breve interrogatorio los policías depositan
sobre la mesa un enorme escarabajo que usan para “catar” la sustancia
amarilla. El escarabajo le revela a Lee que en realidad es
un agente secreto y le ordena que liquide a su esposa, una supuesta agente
enemiga de InterZona, territorio productor de droga de África del norte.
Lee golpea al bicho con su zapato y huye. Asustado por lo que considera una
alucinación, Lee visita al Doctor Benway
(Roy Scheider) quien, para lograr que Joan
deje el hábito, le prescribe otra droga –un polvo hecho con la
carne negra del ciempiés acuático brasileño–, que
le recomienda mezclar con el insecticida. Lee prueba la efectividad
del compuesto en él mismo y tras encontrar a Joan
fornicando con su amigo Hank sobre el sillón de su
departamento (mientras Martin lee un fragmento de El
Almuerzo Desnudo), informa a su esposa que es el momento de realizar
su “rutina de Guillermo Tell”. Hank
se retira y Joan coloca un vaso de vidrio sobre su cabeza,
que será atravesada por una bala ante los incrédulos ojos de
Martin.
Tras este hecho Lee se refugia en un bar, donde conoce a
una extraña criatura llamada Mugwump, quien lo felicita
por la misión cumplida y le entrega un pasaje a InterZona, desde donde
deberá redactar y enviar reportes regulares. Lee intercambia
su revólver por una máquina de escribir Clark Nova
y a la salida se encuentra con sus dos amigos que le advierten que la policía
esta tras él por la muerte de Joan.
Lee huye a InterZona y siguiendo las instrucciones del Mugwump,
comienza a redactar informes en su confiable máquina de escribir portátil
que, de cuando en cuando, se transforma en una especie de escarabajo que habla
a través de un orificio anal bajo sus alas.
En InterZona, Lee se encuentra con varios personajes, como Hans
(Robert A. Silverman), dueño de una fabrica de carne
negra, y Tom y Joan Frost (Ian Holm
y Judy Davis), dos escritores norteamericanos modelados a
partir de Paul y Jane Bowles. Luego de solicitar
ser presentado, Lee mantiene una curiosa charla con Frost.
Frost: Se dice que mató a su esposa. ¿Es cierto?
Lee: ¿Quién le dijo eso?
Frost: Las palabras vuelan.
Lee: No fue un asesinato, fue un accidente.
Frost: Los accidentes no existen. Por ejemplo, he estado matando
a mi propia esposa durante años lentamente.
Lee: ¿Que?
Frost: Bueno, no intencionalmente, quiero decir a nivel de incisión
conciente, es enfermizo, es monstruoso.
Lee: Pero conscientemente lo sabes, lo acabas de decir, lo estamos
discutiendo.
Frost: No conscientemente. Todo está sucediendo telepáticamente,
no conscientemente.
Lee: ¿Que quieres decir?
Frost: Si ves cuidadosamente mis labios, veras que estoy diciendo
realmente otra cosa. Realmente no te estoy diciendo las distintas formas en
que estoy matando gradualmente a mi esposa.
Posteriormente Lee, siguiendo las instrucciones del Mugwup,
seduce a Joan (que resulta ser idéntica a su fallecida
esposa), instándola a escribir pornografía en la máquina
de Frost, la que se transforma en una especie de vagina sanguinolenta.
El acto de necrofilia ectoplásmica es interrumpido por el ama de llaves-dominatrix
de Joan, quien luego resulta ser Fedela,
que a su vez no es otra sino el Dr. Benway disfrazado.
Cronenberg ha eludido sabiamente la tarea de trasladar el libro directamente
a la pantalla y ha optado por un guión que trata metafóricamente
sobre el proceso y los factores que influenciaron la creación de El
Almuerzo Desnudo y que además retrata muy bien dos de los
aspectos más interesantes de Burroughs: el de satirizador
social paranoico y el de escritor de ciencia-ficción (en su novela
Burroughs se nos presenta como un continuador de Jonathan
Swift al mismo tiempo que precursor del cyberpunk.) La película
puede ser considerada por los espectadores más impresionables como
obsesiva y extraña, pero no es ni un tercio de lo pertubador que es
el libro. El filme de Cronenberg posee una historia de amor
heterosexual que no está presente en la novela, hay menos insectos
por centímetro cúbico de metraje y menos énfasis en los
aspectos de control totalitario, las temáticas homosexuales son minimizadas
y la adicción a la heroína es reemplazada por la del polvo amarillo.
El Almuerzo Desnudo de Cronenberg es, ciertamente,
una fusión de dos personalidades artísticas, como si el cineasta
canadiense y el tío Bill, “hubieran pasado
por el transportador genético de La Mosca”
(Weinrichter). Con respecto a la proximidad de Cronenberg
con el mundo de Burroughs, el primero declaró: “Su obra forma
parte de mi sistema nervioso hasta el punto que todos mis filmes contienen
algún elemento suyo. La primera vez que leí a Burroughs, lo
que sentí fue una sensación de reconocimiento”.
LOST HIGHWAY
El guión de esta película es el fruto de la colaboración
entre David Lynch y Barry Gifford, autor
de Wild at Heart: The Story of Sailor and Lula, llevada al
cine por Lynch en 1990 (la inspiración para Carretera
Perdida nace justamente de un párrafo leído por Lynch
en la novela Night People, de Gifford.)
Lynch, además de declarar que su película es
“un relato de horror negro (noir) del siglo XXI”, la comparó
con una cinta de Möbius. En efecto, Carretera
Perdida es una película circular, como La Jetée
o 12 Monos, como El Almuerzo Desnudo, hasta
cierto punto, pero no nos adelantemos.
Los protagonistas de Lost Highway son Fred Madison
(Bill Pullman), un saxofonista de jazz y su esposa Renee
(Patricia Arquette.) Al comienzo de la película se
hace evidente que la pareja está teniendo problemas de comunicación
y es más, Fred sospecha que su mujer está engañándolo
con otro, sospecha que es reafirmada cuando Renee se niega
a acompañar a Fred a su concierto de esa noche, además
de no contestar el teléfono cuando éste la llama (al llegar
a su casa sin embargo, Fred encuentra a Renee
dormida.) Al día siguiente, una cinta de video aparece en la puerta
de los Madisons. El contenido de la cinta es una breve toma
del frontis de la casa. Esa noche, tras hacer el amor desganadamente, Fred
ve por uno segundos a Renee con el rostro de un desconocido.
Otro video es encontrado por la mañana. Aparentemente filmada en el
dormitorio, esta cinta muestra a Fred y Renee
durmiendo pacíficamente. Ante tal muestra de invasión a la privacidad
los Madisons llaman a la policía. “¿Tienen
una videocámara?”, pregunta uno de los oficiales. “No,
Fred las odia”, responde Renee
a lo que Fred acota: “Me gusta recordar las cosas
a mi manera. No necesariamente tal y como ocurrieron”.
Por la noche la pareja asiste a una fiesta en casa de Andy,
un amigo de Renee (a quien Fred cree haber
visto con su esposa entre el público la noche del concierto.) Fred,
que no se siente muy cómodo en aquel ambiente se aleja solo a la barra
y apresura una copa, en ese momento, se le aproxima un sujeto extraño
(el Hombre Misterioso, interpretado por Robert Blake), cuyo
rostro reconocemos como el que sustituyera fugazmente al de Renee
la noche anterior. Lo que sigue es, como señala Andrés
Hispano, una de las conversaciones más alucinantes del cine:
Hombre Misterioso: Nos conocemos, ¿verdad?
Fred: No lo creo. ¿Dónde cree que nos conocimos?
Hombre Misterioso: En su casa. ¿No lo recuerda?
Fred (sorprendido): No, no lo recuerdo. ¿Está seguro?
Hombre Misterioso: Por supuesto. De hecho, estoy ahí
ahora mismo.
Fred (incrédulo): ¿A qué se refiere? ¿Dónde
dice que está?
Hombre Misterioso: En su casa.
Fred: Eso es absurdo.
El Hombre Misterioso busca un teléfono celular en el bolsillo de su
chaqueta y se lo entrega a Fred.
Hombre Misterioso: Llámeme.
Fred gesticula como si se tratara de un mal chiste.
Hombre Misterioso: Marque su número. Hágalo.
Fred llama a su casa, del otro lado de la línea se escucha
la voz del Hombre Misterioso.
Hombre Misterioso: Le dije que estaba ahí.
Fred: ¿Como ha hecho esto?
El Hombre Misterioso apunta hacia el teléfono.
Hombre Misterioso: Pregúnteme.
Fred (disgustado): ¿Como se metió en mi casa?
Voz telefónica del Hombre Misterioso: Usted me invitó. No es
mi costumbre presentarme donde no soy requerido.
Fred mira al tipo frente a él, pero vuelve a hablar al teléfono.
Fred: ¿Quién es usted?
El sujeto ríe tanto en persona como al teléfono.
Voz telefónica del Hombre Misterioso: Regréseme mi teléfono.
A la mañana que sigue a este inusual encuentro, Fred
recoge otra cinta de la puerta de su casa y la ve solo. La cinta lo muestra
en el dormitorio junto al cuerpo mutilado de Renee. Fred
grita horrorizado y es devuelto a la realidad por un puñetazo en la
cara propinado por uno de los policías. ¡Díganme que no
la he matado!, exclama Fred sangrando por la nariz.
Fred es condenado a muerte por el asesinato de su esposa y mientras
espera su ejecución en una claustrofóbica celda, se convierte
en otra persona. Pete Dayton (Baltasar Getty),
el joven que ahora ocupa el lugar de Fred es liberado y entregado
a sus padres. Pete regresa a su trabajo de mecánico
y es entonces cuando hace su aparición Mr. Eddy, un
mafioso local que recoge a Pete para que “atienda
un ruidito que hace su Mercedes.” La chica de Mr. Eddy
trae el Cadillac al día siguiente al taller mecánico para que
Pete lo revise. La chica no es otra sino Renee
(aquí llamada Alice), con el cabello rubio. No me
extenderé más en el argumento de esta película, ya que
he mencionado los puntos de intersección, entre Carretera Perdida
y El Almuerzo Desnudo, que me interesan.
INTERSECCIONES
Punto 1: Asesinato. Éste es el alcance más
evidente. Tanto Lee cómo Fred asesinan
a su esposa. Los motivos de Lee no quedan del todo claro,
¿la asesina por hastío?, ¿por que la encontró
follando con Hank?, ¿la mató para que no lo
echaran del trabajo o sólo estaba obedeciendo las órdenes recibidas?
El móvil de Fred es más claro: asesina a Renee
por celos.
Punto 2: Huída. Una vez cometido el crimen Lee
huye a InterZona, Fred por su parte, huye de su propia identidad.
InterZona, como el mismo Cronenberg señala en una
entrevista, no es un sitio geográfico propiamente tal sino un espacio
proyectivo, un lugar inspirado geográficamente en Tánger pero
que se parece mucho al inconsciente o a un estado de conciencia alterada,
“es obvio que InterZona es un estado mental, y es allí donde
radica su significancia. Lee jamás abandonó
Nueva York, probablemente ni siquiera abandonó su departamento, esta
fue una travesía interior”.
El contraplano de una estación de autobuses donde Lee se encuentra
con Hank y Martin (totalmente fuera de tono
con la ambientación de InterZona) hace explícito este hecho.
InterZona es un lugar creado por Lee para re-escenificar
el hecho traumático de la muerte de su mujer (el cual logra asumir,
al “repetirlo”.) De la misma forma los Mugwumps y las máquinas
de escribir-escarabajos son todos fragmentos de su alucinógena imaginación,
siendo los informes redactados por Lee no otra cosa que las
páginas de lo que terminará siendo El Almuerzo Desnudo.
Fred, al igual que Lee, ha perdido la razón
y “ha malgastado su locura en repetir las circunstancias que le
llevaron a matar a su mujer” (Hispano.) La imaginación
es todo lo que tiene Fred para escapar de la situación
en que se encuentra y es probable que nunca dejara su celda en la prisión.
De acuerdo a Hispano, Fred entra en estado
de shock al darse cuenta de lo que ha hecho, siendo todo lo que viene a continuación
en la película, al igual que en El Almuerzo Desnudo,
una reconstrucción que tiene lugar en su mente, lo que excusaría
todas las contradicciones del relato.
Punto 3: Lee mantiene una charla con un
sujeto al que acaba de conocer y al poco rato esta deriva en una experiencia
paranormal al percatarse Lee que la conversación,
en efecto, está siendo llevada a cabo telepáticamente. Por otro
lado, la conversación que Fred sostiene telefónicamente
con el Hombre Misterioso mientras este se halla parado frente a él
evidencia un claro fenómeno de bilocación.
CONCLUSIÓN
Como hemos establecido El Almuerzo Desnudo y Carretera
Perdida tratan sobre un mundo simbólico, en ambas el protagonista
se reencuentra con su esposa fallecida, ambas narraciones son circulares y...
ahora que lo pienso hay una tercera película que contiene estos elementos,
Solaris. Pero eso sería ya hilar muy fino.
© 2002, Sergio Alejandro Amira.